Empieza septiembre y para quienes hemos hecho vacaciones en agosto el retorno genera sensaciones de todo tipo. Desde quienes anhelan el regreso a la rutina (hay gente de todo tipo…) hasta los que reclaman un periodo de adaptación para re-aclimatarse. Al margen de la parte cómica de todo esto, que la tiene, se plantea una dicotomía en el fondo del asunto, y es el tipo de cultura del trabajo que vivimos, o mejor dicho las culturas.
Konrad Zschiedrich, director de escena y maestro, acostumbra a explicar que en Alemania conviven dos culturas del trabajo, la del vino y la de la cerveza.
La cerveza es el símbolo de la era industrial, de ritmo intensivo de lunes a viernes, principalmente en turno de mañana, que desvincula trabajo y vida. Lo primero nutre el bolsillo para poder desarrollar lo segundo. De tal forma que la auténtica vida personal comienza al finalizar la jornada laboral, que hay que reducir todo lo posible.
La cultura del vino no distingue entre trabajo y vida, de hecho se vive junto al trabajo que marca los horarios de largas jornadas, sin distinción estricta entre festivos y laborables. Es la cultura que se vincula al mundo agrario, a los artesanos, o a los artistas.
La pregunta es quién vive mejor.
Alberto.
Technorati | conciliacion organizacion
lunes, 10 de septiembre de 2007
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