Leo a Mario López de Ávila (nodos en la red) un post divertido en el que se niega a aceptar la invitación para formar parte de una red de contactos, porque no conoce a la persona que se la ofrece. De cajón, suena a aquello que oíamos de niños “no cojas caramelos de desconocidos”. Pero dados los tiempos virales que vivimos parece que se han invertido las tornas y se ha convertido en costumbre aceptar caramelos de cualquiera, hasta parecer maleducado quien los rechaza. Se confunde una relación con una acción (de marketing). En la segunda necesitamos que la relación derive en un intercambio comercial para existir. El interés por las personas es harina de otro costal.
Alberto
Technorati | marketing relaciones
miércoles, 12 de septiembre de 2007
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