
En “desconferencia.com” las definen como “un formato abierto de coloquio o conferencia donde todos los espectadores son ponentes, y viceversa”.
O sea un foro autoorganizado donde las personas pueden compartir contenidos en torno a un tema o una propuesta.
Este espíritu entronca con el entorno web 2.0, donde los contenidos son generados por los usuarios, a través de plataformas cada vez más sencillas. Prima la interacción sobre cualquier otro aspecto. La dificultad está en la articulación del grupo. Dado que el éxito de la convocatoria no va a radicar en el “gancho” de los ponentes (un funcionamiento propio del formato tradicional del mercado de las reuniones), se necesita que los participantes estén muy motivados, por lo tanto parecen perfectos para grupos muy cohesionados (comunities, e-groups…). Asimismo tiene algunos límites. Como efecto del “todo el mundo es orador”, se necesita un reparto del bien más escaso, el tiempo, por lo que las comunicaciones deberán ser breves y los grupos reducidos. Esto seguramente incide en las características de las comunicaciones, que no deberán ser muy densas. Favorece un objetivo que llamaría “intervención spot”, donde lo importante es conseguir llamar la atención y transmitir ideas básicas.
¿A qué pregunta dan respuesta las “desconferencias”? Más que el aspecto “reivindicativo” de dar voz a todos los participantes, creo que ponen en cuestión los formatos de ponencias extensas, donde a veces más que transferir conocimiento se “descomunica” por saturación y duración excesiva de los encuentros. Seguramente puede tratarse de un formato capaz de convivir en entornos de comunicaciones más densas, generando alternativas de interacción productivas y fomentando la creatividad.
Hay experiencias que pueden ilustrar el asunto como “Deshitzaldia” en Donostia, o “dsc02” en Santiago de Chile.
Alberto
Technorati | desconferencia eventos meetings

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