
Garapen desarrolló ayer en Donostia una jornada sobre inteligencia emocional e innovación (dentro de la Semana de la Calidad de Euskalit). La jornada tiene como objetivo presentar experiencias en torno a la innovación en la gestión de personas, desde enfoques tanto académicos como de empresa. Ha contado con las ponencias de Yovanni Castro (“El contexto actual y los Fundamentos de la Gestión Innovadora”) y Rogelio Fernández “La empresa emocionalmente inteligente”), profesores-investigadores de la Universidad de Deusto y el Presidente de Ibermática, José Luis Larrea (“Poética y práctica de la innovación”). Entre los asistentes se encontraban técnicos de las diferentes agencias de Garapen, consultores, y responsables de innovación y calidad.
Se refirió a conceptos como calidad (“que no basta”) o el caos, nos sugirió que pasemos de administrar cosas a gobernar el caos. Si calidad es como hacer un puzzle (la misma figura), innovación es hacer un Lego (figuras nuevas).
José Luis Larrea coloca al “tiempo” como desencadenante de un proceso de innovación. De tal forma que todos somos sujetos pasivos de innovación, la innovación sucede, a pesar nuestro. Ahora bien se trata de dar un salto, de no enfocar la innovación como suceso, sino como proceso. La figura que a su juicio representa este proceso es la espiral (la espiral de crecimiento), un círculo que discurre en el tiempo, como la sucesión de Fibonacci.
Su propuesta se puede resumir en la necesidad de incorporar la información que ofrecen las emociones en la toma de decisiones, ya que de un modo u otro eso se está produciendo.
Alberto
