miércoles, 7 de noviembre de 2007

Equipos innovadores: la inteligencia emocional en las organizaciones



Garapen desarrolló ayer en Donostia una jornada sobre inteligencia emocional e innovación (dentro de la Semana de la Calidad de Euskalit). La jornada tiene como objetivo presentar experiencias en torno a la innovación en la gestión de personas, desde enfoques tanto académicos como de empresa. Ha contado con las ponencias de Yovanni Castro (“El contexto actual y los Fundamentos de la Gestión Innovadora”) y Rogelio Fernández “La empresa emocionalmente inteligente”), profesores-investigadores de la Universidad de Deusto y el Presidente de Ibermática, José Luis Larrea (“Poética y práctica de la innovación”). Entre los asistentes se encontraban técnicos de las diferentes agencias de Garapen, consultores, y responsables de innovación y calidad.

Voy a tratar de resumir parte de lo acontecido ayer, con riesgo de omisiones y errores.

José Luis Larrea realizó su presentación desde un enfoque que nace de su propia y dilatada experiencia, del día a día de la empresa.

Se refirió a conceptos como calidad (“que no basta”) o el caos, nos sugirió que pasemos de administrar cosas a gobernar el caos. Si calidad es como hacer un puzzle (la misma figura), innovación es hacer un Lego (figuras nuevas).

José Luis Larrea coloca al “tiempo” como desencadenante de un proceso de innovación. De tal forma que todos somos sujetos pasivos de innovación, la innovación sucede, a pesar nuestro. Ahora bien se trata de dar un salto, de no enfocar la innovación como suceso, sino como proceso. La figura que a su juicio representa este proceso es la espiral (la espiral de crecimiento), un círculo que discurre en el tiempo, como la sucesión de Fibonacci.

¿Qué enemigos tiene la innovación? Sus propios ingredientes en exceso, la creatividad y la modelización.

¿Quiénes son sujetos de la innovación? Todos, e incluso nos advirtió (para gran sorpresa y satisfacción del que escribe) de que para según que tipos de innovación hay que ser muy pequeño (acciones creativas).

Un buen ejemplo de innovación el baloncesto, el tiempo obliga. Un indicador para saber si estamos innovando, la respuesta a esta pregunta, ¿duele o no duele? Si no duele, malo.

Yovanni Castro y Rogelio Fernández que hablaron desde y sobre la inteligencia emocional, nos pusieron en alerta sobre las emociones, a las que se quiere apartar de la toma de decisiones, porque parece que “enturbian” o “estorban”. Sólo que si tenemos en cuenta que el 80% de las actividades de la empresa son relaciones humanas, deberemos empezar a tener en cuenta la dimensión humana, y el protagonismo de las personas en la creación de valor. De la inteligencia emocional, cuya gestión nos ayuda a cuestionarnos si sabemos encontrar lo que queremos, pasamos a la inteligencia social, la inteligencia necesaria para vivir en sociedad.

Su propuesta se puede resumir en la necesidad de incorporar la información que ofrecen las emociones en la toma de decisiones, ya que de un modo u otro eso se está produciendo.

Alberto

Technorati |

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