El impulsor del proyecto One Laptop per Child nos visitó hace unos días con motivo de la inauguración de la Semana de la Ciencia, Tecnología y la Innovación.
Como era previsible, y dada la polémica y la trascendencia tanto de orador como proyecto, se llenó el auditorio del Euskalduna. Y, a pesar de las objeciones y abandonos reiteradamente trasladados a la opinión pública en los últimos dos años, hay que reconocer que el discurso de Negroponte se sostiene. Conocer los proyectos de primera mano provoca estos efectos. Las personas implicadas que los llevan a cabo explican los detalles, los recorridos y acabas entendiendo su evolución. Para el recuerdo: “los niños no son nuestro cliente, son nuestra misión”. ¿Cliente y misión objetivos contrapuestos, dos líneas paralelas, agua y aceite? Seguramente habrá que darle un par de vueltas.
Alberto

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